La estructura del orden mental
Introducción
En este artículo, el quinto ya
de nuestro blog, hablaremos sobre las experiencias pre-sensoriales y sus
consecuencias en el sistema nervioso central, así como de los procesos
asociativos de los impulsos del mencionado sistema. Por otra parte,
informaremos al lector sobre el mapa que se forma por las conexiones capaces de
transmitir impulsos de neurona a neurona.
Palabras Claves
Eslabonamiento
Experiencia pre-sensorial
Mapa
Comportamiento mecánico
Nube de partículas
1. Experiencia pre-sensorial o <<eslabonamiento>>
Hemos
dado en los artículos anteriores el perfil general del principio por el cual un
conjunto de impulsos neuronales puede llegar a organizarse de manera análoga al
conocido orden de las cualidades mentales. Ahora tendremos que completar este
perfil con un esbozo del proceso por el que se forma este orden y del carácter
general de ese mismo orden.
En
la actualidad aún hay muy poco conocimiento disponible que nos permita trazar
una distinción entre la parte del orden mental que para el individuo está
determinada por su constitución heredada y la parte que puede entenderse como
de origen experiencial. En un sistema de
esta naturaleza, entonces, un impulso aferente que llega por primera vez a los
centros superiores no podría aún poseer conexiones con otros impulsos. En
cierto sentido, puede decirse que las distinciones cualitativas que se
construirán entre el significado de los diferentes impulsos están creadas por
la <<experiencia>>.
Cabe
resaltar en adición al término anterior, que en este artículo y en los
próximos, por eslabonamiento
entenderemos el efecto más general y duradero que pueden imprimir los grupos de
estímulos sobre las organización del sistema nervioso central; implicando un
efecto fisiológico de los hechos externos a esa organización.
Para
terminar, aunque pueda sonar a lugar común, es oportuno subrayar que toda
experiencia causa la creación de conexiones entre acontecimientos fisiológicos
representantes de los estímulos, y que la memoria se basa íntegramente en tales
conexiones. Así pues, según la teoría aquí desarrollada, la aparición de una
cualidad sensorial presupone que existen previamente eslabonamientos entre
impulsos que no pueden haber sido clasificados aún como pertenecientes a un
grupo cualitativo particular.
2. La formación gradual de un <<mapa>> que
reproduce las relaciones entre clases de hechos y el entorno
Las
conexiones entre impulsos diferentes reproducirán algunas regularidades que
caracterizan la aparición de los estímulos que actúan sobre el organismo. La
red de estas conexiones no reproducirá ninguno de los atributos de los
estímulos individuales, sino que representará tan sólo una especie de registro
de asociaciones pasadas entre algún estímulo particular y otros estímulos que
han actuado simultáneamente sobre el organismo.
El
orden que los eslabonamientos crearán gradualmente en el sistema nervioso
central constituirá no sólo un orden muy imperfecto, sino que, será una
reproducción errónea de las relaciones que existen entre los correspondientes
estímulos físicos.
En
primer lugar, los órganos receptores son imperfectamente selectivos en diversos
aspectos. En segundo lugar, las clases de estímulos físicos que actuarán sobre
el organismo particular no corresponderán a las condiciones del mundo, sino a
las condiciones del entorno particular en el que el organismo ha existido.
En
tercer lugar, una de las partes más importantes del <<entorno>> del
que el sistema nervioso central recibe señales que producen eslabonamientos
será el mileu intérieur, el ámbito
interno o el resto del organismo en el que existe el sistema nervioso central.
En cuarto lugar, no hay razón para suponer que la capacidad de los centros
superiores para formar conexiones entre las neuronas en las que representan los
impulsos sea uniforme a lo largo de aquellos centros. Es probable que la
estructura anatómica dada facilitará la formación de ciertas conexiones y hará
más difícil la formación de otras.
En
quinto lugar, como resultado de la clasificación sucesiva de los impulsos en
diversos niveles diferentes, las señales que buscan los centros superiores y
más comprehensivos a menudo no representarán los estímulos individuales, sino
que pueden simbolizar clases o grupos de tales estímulos formados en niveles
inferiores por propósitos funcionales particulares.
3. El <<mapa>> y el <<modelo>>
Todo
impulso aferente, una vez transmitido a los niveles superiores, emanará
ramificaciones cada vez más numerosas, potencialmente capaces de reforzar o de
inhibir una gama cada vez más amplia de otros impulsos. Esta creciente
ramificación de cada cadena de impulsos, a medida que asciende a los niveles
superiores a través de sucesivas repeticiones, significará que, en cualquier
momento, el estado excitativo del sistema nervioso completo dependerá cada vez
menos de los nuevos estímulos recibidos actualmente.
De
esa manera, a medida que la clasificación se vuelve más <<general>>
y menos <<específica>>, el hecho clasificatorio también se vuelve,
definitivamente, más y más un proceso central, mientras que las relaciones con
cualquier respuesta periférica particular se vuelven al mismo tiempo más
remotas e indirectas.
Ciertamente,
es un problema difícil el de por qué y en qué circunstancias un conjunto dado
de impulsos representativos llevará a la expectativa de un entorno más o menos
constante, o producirá la persistencia de una imagen dada del entorno
particular en que vive el organismo. La explicación probable es que ciertas
constelaciones de impulsos se soportan mutuamente entre sí, o que, por una
especie de proceso circular, tenderán a evocarse mutuamente más que a una
constelación diferente que corresponde a un entorno diferente.
El
mapa semipermanente, que se forma por las conexiones capaces de transmitir
impulsos de neurona a neurona, es simplemente un aparato para la clasificación
u orientación, que puede activarse por cualquier nuevo impulso, pero que existe
independientemente de los impulsos particulares que operan en él en un
determinado momento.
4. Procesos asociativos
Las
representaciones de las diferentes partes del entorno que producen los impulsos
obtendrán su significación, exclusivamente, del hecho de que tienden a evocar
otros impulsos. Cada impulso que representa un acontecimiento en el entorno
será el punto de partida de muchas cadenas de los procesos asociativos.
Por
lo tanto, la configuración de impulsos formado dentro de la estructura de
conexiones funcionaría como un aparato de orientación al representar tanto el
estado actual del entorno como los cambios que pueden esperarse en ese entorno.
En este sentido, es particularmente importante no recaer en la concepción
tradicional que hace corresponder los impulsos individuales con cualidades
mentales particulares, o concebir los procesos asociativos como simples cadenas
de impulsos donde los elementos fisiológicos corresponden a unidades mentales.
5. Comportamiento mecánico e intencional
Los
principios por los que se determina la transmisión de los impulsos en el
sistema nervioso central son de tipo que puede muy bien describirse como
<<mecánico>> en el sentido más general de la palabra. Por mecanismo
entonces nos referimos a un complejo de partes móviles que poseen una
estructura constante que determina de manera única sus operaciones, de manera
que siempre responderá de la misma manera a una influencia externa dada.
El
comportamiento adaptativo e intencional del organismo se constata por la
existencia del <<modelo>> del entorno formado por el patrón de
impulsos en el sistema nervioso. Si el modelo puede preformar o predecir los
efectos de los diferentes cursos de acción, y pre-seleccionar de entre los
efectos de los cursos alternativos aquellos que son <<deseables>>,
no hay razón para que no fuera capaz de dirigir al organismo hacia el curso de
acción concreto que ha sido <<proyectado>> por él.
6. La relación modelo-objeto
Será
útil explicar mejor el carácter de la relación entre el <<modelo>>
y su objeto, e ilustrar las posibilidades de <<reproducir>> ciertas
características de una estructura compleja dentro de ciertas partes de la misma
estructura, construyendo un modelo imaginario y altamente simplificado de la
propia relación modelo-objeto. Cabe resaltar, que mientras utilicemos la
concepción de un modelo para este propósito, debemos, evitar la sugerencia de
que debe ser la creación de una mente pensante.
La
construcción de modelos simplifica la tarea y extiende en dos modos el ámbito
de una adaptación exitosa: selecciona, como relevantes para la predicción de
acontecimientos que son importantes para la persistencia de la estructura, a
algunos elementos del entorno complejo y los trata como ejemplos de clase de
acontecimiento.
Referencias
Hayek, F. A. (2011). El orden sensorial. Madrid: Union Editorial.
Hayek, F. A. (2011). El orden sensorial. Madrid: Union Editorial.
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